martes, 17 de febrero de 2026

CUENCA AZUL EN LA CHE

La reunión concertada con la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha sido una experiencia de cordialidad que ha propiciado un interesante debate. 

Asistieron por parte de la CHE, su presidente Carlos Arrazola, por parte de la Unidad de Planifiación, su responsable, Miguel A. García y la Jefa del Área de Planes y Estudios de la CHE, Teresa Carceller. Por parte de Cuenca Azul lo hicieron: Susana Abella, Julián Ezquerra, Manel Tomás, Matilde Font y Juan Donaire.


Se pregunta por la situación del embalse de La Retorna
una presa de Iberdrola construida para producir energía eléctrica y cuya autorización ha caducado. Amigos de la Tierra La Rioja y AEMS Ríos con Vida han trabajado para lograr su demolición, pero ahora el Gobierno de La Rioja quiere lograr que sea declarado  Bien de Interés Cultural (BIC) sin que se sepa muy bien cual es el interés de esta petición. La CHE se muestra partidaria de continuar su proceso de demolición. 

También de Iberdrola es la Central de Recajo cuya explotación ha caducado por parte de esta empresa (realmente por una subsidiaria). Como han pasado más 18 meses se les ha caducado el procedimiento, pero quieren mantenerla en funcionamiento, parece que durante no mucho tiempo, dado que se debe demoler con otra cercana. Iberdrola obtiene 250.000 €/año explotando esta central y cuando la explote la CHE se propone que se destine ese dinero en deslindes. Esta propuesta no satisface a la CHE por la conflictividad social aparejada a esta actividad.

Respecto a los vertidos reiterados en Nájera por los que se multa al Ayto. de la localidad con 100€ al año, la CHE toma conocimiento de la petición de que se 

Se ha hablado del grave caso de contaminación del Embalse del río Val en la Raya del Moncayo, judicializado desde Fiscalía de Soria y la propia CHE que tiene previsto continuar en el proceso de depuración de Ólvega-Agreda. Se tiene la intención de poner un filtro verde en la cola del embalse para la eliminación nutrientes. Este es un punto negro que comparte con otros casos como la macrovaquería de Noviercas (pendiente de una verdadera solución) o la mina de Borobia, la preocupación del movimiento ciudadano por la salud de los ríos aragoneses que nacen en el Moncayo y el equilibrio social de una zona de marcada tradición oligárquica. Basta recordar los procesos de contaminación sufridos en Tarazona para constatar la necesidad de apostar por un equilibrio entre el uso del agua y la salud del entorno.

Respecto al creciente y constatado peligro de la contaminación difusa por nitratos y otros compuestos y dada la dificultad que tiene la búsqueda de la información entre la gran cantidad material disponible en la pagina de la CHE, se solicita que se pueda pedir información concreta y que se facilite el acceso dirigido a cada caso.

Sobre las Reserva Naturales Fluviales la respuesta es que, antes de octubre, es el tiempo para su solicitud.

Sobre el proyecto Ebro-Resilience, con buena acogida en los colectivos ambientalistas, la CHE informa de que los proyectos LIFE van a dejar de existir pero quieren solicitar un nuevo LIFE. Caso contrario continuaran con el proyecto el EBRO FLUYE. Estiman en 350 los azudes que existen en la cuenca y deberían demolerse. Igualmente se comenta que la mayor parte de la inversión del MITECO se va a dedicar al Júcar y al Guadalquivir.

Respecto al embalse de Biscarrues, que cuenta con una sentencia judicial en contra el proyecto, se comenta que continua en el anejo II del Plan hidrológico Nacional de 2005 y allí seguirá mientras un nuevo plan no lo elimine.

Es cierto que, a nivel de cuenca del Ebro, ya no apareció en la planificación del tercer ciclo y no hay intención de que aparezca en el cuarto. Para este ciclo no hay voluntad de nuevos embalses. Aunque se prevén nuevas demandas de embalses, tal como ya se vio en el Consejo del Agua pero, en ese sentido se será estricto en su tramitación en la línea marcada por la DMA en cuanto a financiación y recuperación de costes.

Desde la Coordinadora Mallos de Riglos se expusieron irregularidades en el tema de las concesiones que se deberían expropiar en algún caso. La CHE respondió que la legislación actual es “inadecuada” para extinguir concesiones y que se debería modernizar porque la consideran obsoleta.

Sobre el controvertido asunto de los regadíos y de la modernización, se expuso que no hay agua para las ampliaciones que se desean y que las modernizaciones son una engaño desde el punto ambiental porque ni reduce el consumo de agua ni la contaminación. El regadío ha aumentado el consumo en unos 40 Hm3/año y la modernización 20 Hm3/año sin que contradijeran este dato. Estos datos son de especial gravedad en años de sequia como en 2023.

En este sentido se aportó la idea de que la sequia del 2023 fue importe pero en parte se debía a que en 2022, con los embalses con pocas reservas, se permitieron dobles cosechas.

La situación de los sedimentos que preocupa especialmente en el Delta, se considera que los trabajos previstos avanzan lo suficiente y que no se desencalla la prueba piloto de Ribarroja. La respuesta de la CHE es en el sentido de que se está avanzando. Antes era un tema intocable y ahora ya se ha interiorizado que hay que abordarlo incluso se ha avanzado con ENDESA que ya no está tan cerrada.

Parece ser que se ha comprobado los desagües de fondos de Ribarroja por parte de ENDESA y que funcionan. Ello podría aconsejar su apertura en los próximos periodos de crecida a pesar de que creen que están muy altas y no serán muy efectivas. 

Los trabajos de redacción del proyecto de movilización de Ribarroja están en el calendario para tenerlos a finales 2027. Las Universidades de Lleida, Valencia y UPC de BCN están haciendo trabajos sobre modelización en diferentes aspectos.

Preocupan igualmente los caudales ambientales en el bajo Ebro y se recuerda a la CHE que las lagunas y bahías que están fuera del eje central del Ebro, son parte de Red Natura 2000 y tendrían que tener caudal ecológico y que este, en caso de sequía no debería mermar.

Las lagunas de fuera del eje central del río (Encanyissada, Tancada, Canal Vell, Les Olles etc...) están alteradas y dependen de la hidrología de los canales y arrozales. Las dos Badias también, en la sequia de 2023, al reducir la dotación de riego en el cultivo del arroz (entorno al 20%), también se redujo en la misma proporción (o mayor)  la entrada de agua dulce. Según la CHE, en 2023 no se observó que se vieran alteradas las condiciones de las masas y bahías. La PDE muestra su desacuerdo con esta valoración falso porque en  los pocos parámetros que se controlaron (nitrógeno, fósforo, conductividad) se observó variaciones significativas según sus propios trabajos. A esto la CHE aduce que  la DMA asume el deterioro temporal en situaciones extrema.

Se planteó que las dotaciones de riego del delta, en caso de sequia extrema, no vieran reducida su dotación dado que tiene una función adicional que no tienen otras zonas de riego. La respuesta fue que eso se debe explicar y justificar muy bien porque se podría entender como un trato de favor a los regantes del delta.

Para la PDE esto se argumentaría porque hidrológica) todas las zonas XN2000 tienen que tener caudal ecológico y que estas, que son las más importantes de la cuenca, no lo tienen.

Circunstancialmente este caudal “ecológico” pasa por los canales de riego y los campos, porque no tendría sentido una infraestructura separada. Para ello opina la CHE que se tendrían que determinar el caudal ecológico de cada laguna para saber cuál es este valor y que esto lo tienen que hacer los responsables de la XN2000. 

Terminada esta larga reunión que dejó muchos aspectos por tratar, se podrá dirigir otras preocupaciones a la CHE a través del registro en la seguridad de que responderán a nuestras inquietudes. 



domingo, 15 de febrero de 2026

ASAMBLEA EN MORATA DE JALÓN


Una sugerencia para la agenda del mes de marzo. Nuestro colectivo celebrará el próximo 28 de marzo en Morata de Jalón ASAMBLEA ANUAL e invita a ese encuentro a todos los compañeros y amigos de la Nueva Cultura del Agua.

Este encuentro no solo es una cita administrativa necesaria para mantener activo COAGRET, sino un espacio para el análisis y la resistencia colectiva en defensa de nuestros ríos y territorios.

Contaremos con la participación de Ricardo Aliod, Profesor Titular e Investigador de la Universidad de Zaragoza quien ofrecerá una charla sobre el riego tecnificado, y si reduce o aumenta el consumo de agua. Tendremos también un espacio de tiempo para compartir objetivos y estrategias ante el nuevo ciclo de planificación hidrológica que esta en información pública ahora.

El encuentro tendrá lugar en el Salón de actos del Centro Cívico de Morata de Jalón (Plaza Agustina de Aragón nº1) y quienes quieran quedarse a comer pueden reservar en este formulario: https://forms.gle/WEkgzL3QDv1KozEo6.

Después de la comida (16,00h.) habrá debate sobre los retos que nos vienen por delante con el nuevo ciclo de planificación hidrológica del que venimos informando en pasadas entradas.

Los acontecimientos que el tiempo trae a nuestro calendario exigen ahora, como siempre y más que nunca, la movilización ciudadana a todos los niveles. En el caso de la gestión del agua, esta concienciación y movilización siguen siendo necesarias para la salud de una sociedad que se afiance en sus valores democráticos.

Va a ser un encuentro entrañable de las gentes que viven y amen el Ebro. Te esperamos.


La rebeldía es la virtud original del hombre 

Arthur Schopenhauer




miércoles, 11 de febrero de 2026

ESQUEMA PROVISIONAL DE TEMAS IMPORTANTES. 2

Jornada de presentación día 9 de febrero

El pasado día 9 se celebró, en formato presencial y virtual, la presentación general del Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI)   

La CHE ha calificado esta sesión como una jornada muy interesante en la que llegamos a contar con más de 150 personas de las que presencialmente estábamos unas 30. La sesión, en un tono relajado y de diálogo constructivo fue de mucho interés. 

La Confederación ha puesto a disposición pública las dos presentaciones realizadas en la jornada (presentación 1 y presentación 2) y la grabación íntegra de la sesión (ver grabación).

El próximo lunes, 16 de febrero se realizará la sesión de presentación de los ETIs 1 y 2 que ya comentamos en la entrada del pasado día 3.

En esta línea de actuación reflejamos en esta nuestra percepción sobre:

Tema 05. Optimizar los regímenes de caudales ecológicos mínimos en algunos puntos concretos de la cuenca 

En este tema se propone hacer algunos ajustes a la aplicación de los regímenes de caudales mínimos en las masas de agua de la cuenca, porque se supone que ya se están aplicando a toda la cuenca.

En el tema nos recuerdan cual es el objetivo de esos caudales: 

“Los caudales ecológicos mínimos, con su distribución temporal, son establecidos con la finalidad de contribuir a la conservación o recuperación del medio natural y mantener como mínimo la vida piscícola que, de manera natural, habitaría o pudiera habitar en el río, así como su vegetación de ribera y a alcanzar el buen estado o buen potencial ecológicos en las masas de agua, así como a evitar su deterioro”. 

Y esto hay que hacerlo porque las extracciones excesivas debidas a los usos ponen en riesgo esos propósitos.

Lo único que se señala de eso regímenes de caudales mínimos, es su cumplimiento, que al parecer va mejorando en los dos años de aplicación analizados. Estos caudales ecológicos mínimos se controlan solo en algo más de una cuarta parte de los puntos donde se han definido en toda la cuenca. Sería tal vez interesante que estos puntos de control, o al menos una parte de ellos fueran rotando, hasta tener datos fiables de todos los puntos (687) en los que se ha definido un régimen de caudales mínimos. Si no, solo podremos afirmar que los caudales mínimos se cumplen (en una elevada proporción) en aquellos lugares donde se miden, es decir donde hay una estación de aforo.

Sería beneficioso hacer un análisis de la repercusión profunda del concepto de caudales ecológicos mínimos, es decir, si ha supuesto una mejora en los ecosistemas fluviales y en otros aspectos de los servicios ecosistémicos de los ríos, por ver si es necesario revisar el modelo de régimen de caudales mínimos aplicado. Cualquier actividad de planificación debería tener su posterior evaluación.

La PDE visita al colectivo YESA NO (clik foto)

Nuestra apreciación, por ahora subjetiva, es que estos caudales mínimos  suponen una “jibarización” de los ríos. Igual que las legendarias tribus amazónicas de los jíbaros reducían al tamaño de una bola de petanca las cabezas de sus enemigos, así el concepto de caudales ecológicos mínimos encoje el volumen de los ríos hasta transformarlos en otros ríos. En definitiva, parece tratarse de transformar el Ebro en un “Noguera Ribagorzana” (es decir, pasar de 15.500 Hm³ a poco más de 3.000 Hm³ ), el Noguera en un “Guadalope” (que solo aporta 200 Hm³ de media) y el Guadalope en el “río Molinar”, pequeño afluente de 18,4 km de longitud que desemboca en el Ebro a la altura de Frías, y que lleva apenas 14,5 Hm³ de media.

Probablemente sea cierto que con esos caudales los ríos puedan tener un buen estado: hay ríos grandes y pequeños, y ambos pueden tener ecosistemas sanos y funcionales. Sin embargo no es lo mismo el Ebro que el Noguera Ribagorzana y esto no parece que acabe de entenderse en la planificación hidrológica. Por este procedimiento podemos estar cambiando la naturaleza de los ríos manteniendo solo su nombre.

Se considera que los ríos son ecológicamente viables con unos caudales que permanentemente estén por debajo (o muy por debajo) del 10% del caudal natural. Pero en puridad esos ríos se habrían convertido en otros que no obedecerían ni a la  geografía ni al clima. Ríos de 160 km de largo con el caudal de uno de 18. Cuencas de 87.000 Km² gestionadas como si fueran de 2.000 Km².

Obviando las consecuencias evidentes en otros aspectos, como la gestión de crecidas o la ocupación del cauce y de la zona de inundación, la principal consecuencia, y el objetivo buscado y deseado, es considerar que “todo lo demás” que no sea caudal mínimo, es agua aprovechable para los usos.

Éste es el verdadero problema de los caudales mínimos: hasta que punto podemos reducir el tamaño de nuestros ríos sin perderlos.

En el Tema se proponen algunas modificaciones en la aplicación de ese régimen de caudales mínimos, pero no hay ninguna que tenga que ver con los objetivos. Incluso se plantea renunciar al objetivo de aplicar el caudal mínimo frente a una dificultad técnica de una infraestructura (Central hidroeléctrica de Cabriana). Ante la dificultad técnica lo lógico hubiera sido dar un plazo aceptable a la infraestructura para adecuarla a las necesidades de la cuenca, y no al revés. Si ésta es muy antigua, igual es el momento de hacer alguna actuación de modernización.

Hay otras modificaciones que vienen impuestas por la Declaración Ambiental Estratégica de la revisión del Plan Especial de Sequía, que propone eliminar los caudales ecológicos de sequía en cinco masas de agua1.

• ES091MSPF147 Río Llobregós desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Segre, incluido en la ZEC ES5130016 Valls del Sió-Llobregós. 

• ES091MSPF267 Río Tirón desde el río Ea hasta su desembocadura en el río Ebro, incluido en la ZEC ES2300006 Sotos y riberas del Ebro. 

• ES091MSPF417 Río Aragón desde la presa de Yesa hasta el río Irati, incluido en la ZEC ES2200030 Tramo medio del río Aragón. 

• ES091MSPF544 Río Ulzama desde su nacimiento hasta su desembocadura en el río Arga, incluido en la ZEC ES2200018 Belate y en la ZEC ES2200043 Robledales de Ultzama y Basaburua. 

 • ES091MSPF793 Río Arga desde la población de Olaverri hasta la cola del Embalse de Eugui, incluido en la ZEC ES2200019 Monte Alduide. 

Este documento acepta las modificaciones en cuatro de esas masas de agua, pero en una no. Decide que en el Río Aragón desde la presa de Yesa hasta el río Irati que, aunque la Declaración Ambiental Estratégica de la revisión PES ha propuesto eliminar el caudal de sequía, a priori no se considera adecuada su eliminación” sin justificar la razón de esa negación. Es sorprendente que una administración como la CHE proponga no hacer caso de una obligación ambiental. Cabría pensar que el cumplimiento de la  DAE no es un consejo, sino una obligación.

Como venimos viendo, en este Esquema de Temas Importantes, la propuesta de alternativas nos parece un despropósito. 

La "0" plantea no hacer ninguna revisión, algo completamente contradictorio con la lógica que rige toda la planificación y sus revisiones. 

La "1" contempla lo recogido en el texto. 

La "2" propone algo que parece absurdo; modificar sistemáticamente el régimen de caudales mínimos en todas las masas de agua la demarcación” 

En esta última alterativa, el adverbio “sistemáticamente” parece querer colocar la opción fuera de la realidad o de lo razonable. Sin embargo, modificar el régimen de caudales mínimos, es lo que habría que hacer si el modelo elegido y la fórmula empleada para definir esos caudales, no sirven para recuperar el buen estado de los ríos de la cuenca. Ya cuando se presentó este modelo, que reduce al máximo los caudales, y aplana lo indecible la curva del régimen estacional (debido a que aplica una raíz cúbica a la fórmula de cálculo sin razón justificada), desde COAGRET se propusieron otros criterios y otro modelo. 

Si el modelo actual no cumple, si no sirve, habrá que cambiarlo, “modificarlo en todas las masas de agua”, quizás sistemáticamente. Eso es precisamente lo que no hay, una revisión de donde la aplicación de los caudales ecológicos mínimos, ha tenido el efecto de mejorar el estado de esas masas de agua, y donde no, o incluso a podido contribuir a deteriorarlo. Ese es el sentido de la revisión de los planes hidrológicos de cuenca cada 6 años.


domingo, 8 de febrero de 2026

RIOS REVUELTOS

Tal como ha hecho la Red de Agua Pública de Aragón, publicamos en este blog las interesantes aportaciones que ha hecho el compañero de Cuenca Azul, y profesor del Área de Mecánica de Fluidos de la Univ. de Zaragoza, Ricardo Aliod. 

Las inundaciones que está sufriendo la Península Ibérica son un escenario complejo en el que convergen visiones, a veces contrapuestas, en lo que se refiere a la gestión del agua.  Una gestión que, a estas alturas, debería considerarse como una unidad tanto el agua de superficie como la subterránea. En este marco informativo que, a veces, también satura la opinión pública, olvidando otros aspectos importantes, la intervención de Leandro del Moral, uno de los iniciadores de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), en un programa de la COPE  ha desatado una serie de comentarios en las redes sociales que ponen de manifiesto esos sesgos de pensamiento que citamos. 

Paisaje de esperanza. Pilar Iturralde 2020

Como aportación a este dialogo, Ricardo Aliod, también miembro dela FNCA y conocedor crítico de la gestión hidráulica, ha manifestado:

Los enunciados ortodoxos que aparecen en los libros y enseñamos en las escuelas los sabemos de sobra. Lo que Leandro del Moral apunta es algo nuevo, y va más allá: 

El papel de los embalses (y de otras infraestructura; que no entro a describir) en sus tareas  reguladoras, laminadoras,…se está viendo desbordado/comprometido por efecto de los extremos que está propiciando el cambio climático. 

Y además se abre otra interrogante aún más inquietante, la “domesticación” de las consecuencias hidrológicas de los eventos atmosféricos, que estaba en el límite de lo viable,  y que hasta ahora creíamos posible mediante infraestructuras,… queda en entredicho, ya que posiblemente la violencia creciente de los fenómenos extremos asociados al cambio climático puede hacer pasar estos eventos al territorio de lo que podemos llamar “vulcanización”.  Es decir,  los fenómenos hidrológicos extremos se están exacerbando de tal manera que comienza a parecerse  a aquellos fenómenos naturales (erupciones volcánicas, tsunamis, huracanes, terremotos de gran magnitud) ante los cuales no hay protección efectiva mediante infraestructuras, solo cabe, en el mejor de los casos, la retirada del territorio afectado y la evacuación preventiva.

Aprovecho para cuestionar las propuestas, también ortodoxas, que abogan por aumentar las infraestructuras en número y volumen, para recuperar la falsa sensación de seguridad que hemos alentado durante el siglo pasado,  que en mi opinión caen en el simplismo, quizá interesado, de considerar que en la física y la economía vale la extrapolación lineal. No tienen en cuenta las famosas leyes de los rendimientos decrecientes y de saturación de la respuesta a los inputs.

En sequias extremas plurianuales, como la que hemos padecido en años recientes, disponer de más embalses solo hubiera hecho repartir la misma agua en más recipientes, mas someros y con mas evaporación y filtración, multiplicando el número de deprimentes imágenes de vasos vacíos por todo el país.

En periodos de precipitación torrencial y/o prolongada, los embalses, cuyos aliviaderos hemos calculado para avenidas, supuestamente extremas con los métodos tradicionales, y de cuya seguridad se presumía, se están quedando insuficientes para desaguar las avenidas reales vitaminizadas por el cambio climático.

De esta manera se multiplica la posibilidad de que, una vez colmados perdiendo su capacidad de regulación (sobre todo si solemos mantenerlos casi llenos para prevenir escasez por sequias) y a pesar de las maniobras tradicionales desagüe, que ciertamente incrementan los caudales aguas abajo, puedan desbordar por la coronación, con el riesgo de derrumbe de las presas de gravedad. El escudo que nos protegía, una vez roto se convierte en una bomba de relojería.  

Presa de Tous. 1982

Aumentar el número de embalses y su volumen para “devolver la seguridad” en el escenario del nuevo clima, puede ser una propuesta golosa que promocionen constructoras y sectores corporativos, pero se intuye inviable y/o inefectiva, desde un análisis riguroso. Por un lado, es de todos sabido, que técnicamente no es posible construir un embalse eficaz por todo el territorio donde pudiera desearse una laminación (incluso si se quieren ignorar las restricciones social, territoriales, ambientales, económicas,…),  por cuestiones  de topología  y geotécnicas de la presa y el vaso. 

Por otro lado, estamos entrando en un clima desconocido con grandes extremos crecientes que pueden dejar pequeñas las actuaciones antes de que entren en servicio, y además vemos cómo proliferan inundaciones que no son fluviales sino pluviales (la precipitación encima del propio territorio urbano/rural es inmensa, con lo que de nada sirve la regulación). 

Podemos maquillar la incapacidad de ofrecer un alto grado protección gracias a la técnica de obra civil, como hasta ahora veníamos haciendo, migrando el discurso hacia algo más modesto, cambiando la palabra “evitar” por ”paliar” los efectos.  Pero entonces hay que establecer análisis coste/beneficio rigurosos,  dado que si los costes son desproporcionados y la eficacia limitada, la estrategia más inteligente y efectiva de adaptación al cambio climático será  similar a  la protección contra los volcanes (de ahí la vulcanización del clima): procurar retirar al máximo las actividades antrópicas de su área de influencia, vigilar su actividad, y salvar las vidas humanas que todavía habiten las zona mediante prevención, alerta temprana y evacuación.

Pero sobre todo, y dado que la “adaptación” en todo caso incurre en enormes costes y sufrimiento humano, deberíamos poner énfasis en evitar la escalada de magnitud  y frecuencia de estos desastres,  apostando por la reversión de las causas del cambio climático.

Un poco de humildad,  prestemos atención a los indicios y cambios de paradigma que emergen,  y sepamos ver las aportaciones que  expertos multidisciplinares, como Leandro del Moral aportan

Y a mayor abundamiento comparte:

La seguridad de las funciones laminadoras de los embalses están quedando en entredicho/limitadas, ante los efectos del Cambio Climático, por dos razones:

1) Se incrementan la tendencia a llenarlos y mantenerlos casi llenos, para intentar prevenir sequías prolongadas, especialmente ante las demandas y presiones del regadío, por lo que se anula o disminuye mucho su capacidad de laminación. Cuando suceden o se prevén precipitaciones extraordinarias, cada vez más frecuentes,  se ven forzados a proceder a un vaciado urgente  para crear preventivamente un volumen de resguardo, y en ese proceso, el caudal de salida es mayor que el de entrada, incrementando la crecida aguas abajo. Si así sucede durante todo el evento, el embalse, lejos de laminar, incrementa la inundación.

2) Si a pesar del vaciado preventivo,  que tiene sus límites, o del estado inicial del embalse en niveles bajos, el embalse acaba llenándose, no solo desaparece de nuevo su capacidad laminadora, si no que emerge un  nuevo  riesgo aún más inquietante. 

Por efecto de cambio climático las precipitaciones extremas no solo suceden con más frecuencia, sino que presenta un volumen y unos caudales punta superiores a los valores de máxima avenida que hemos calculado por métodos  tradicionales para diseñar los aliviaderos y evitar que el embalse desborde. En este caso, como sabemos, si el caudal que entra es mayor que el máximo que la presa puede desalojar, el embalse lleno empieza a desbordar de forma incontrolada por la coronación, con riesgo grave de rotura en el caso de presas de gravedad, como sucedió en Tous, y más recientemente en el caso de la DANA 2024 en el embalse de Buseo, y a punto estuvo de suceder en también en el de Forata. Por no citar episodios como la DANA 2023, en Libia, con la rotura encadenada por desbordamiento de dos presas de tan solo 1,5 + 22,5 hm3,  causando miles de fallecidos y desaparecidos.

Por no alargar más, no entro a exponer por qué incrementar hipotéticamente el número y volumen de los embalses en el caso que fuera posible, no aumentaría la capacidad de regulación. La adaptación al cambio climático requiere nuevas aproximaciones (liberar espacio, evacuaciones,…).

En todo caso, dado que incluso la “adaptación” más eficaz incurre en enormes costes y sufrimiento humano, deberíamos poner énfasis en evitar la escalada de magnitud y frecuencia de tales desastres,  apostando por la reversión de las causas del cambio climático.

Por tanto, en estos episodios yo si que no duermo tranquilo aguas abajo de un embalse,  y especialmente me preocupo cuando observo que personas responsables de la gestión no sólo parecen ignoran estos aspectos, si no que se enrocan  en rancias y soberbias percepciones, en vez de actualizarse con modestia atendiendo a advertencias  cualificadas, como la D. Leandro del Moral.

Eso de recurrir al “sentido común”, para argumentar cualquier cosa., ¿de qué me suena? 

PD. La imagen de pretender soplar y sorber a la vez sintetiza magníficamente en una sola imagen el núcleo de la disfunción

martes, 3 de febrero de 2026

ESQUEMA PROVISIONAL DE TEMAS IMPORTANTES. 1

Y se hizo la luz. Pilar Iturralde 2025

Como venimos contando en este blog, dentro de la tramitación del Plan Hidrológico de Cuarto Ciclo de Planificación, se está redactando el Esquema Provisional de Temas Importantes que estará sometido a información pública hasta el 28 de mayo próximo.  

El día 9 de este mes se celebrará la primera de las jornadas de participación pública sobre este documento, de un ciclo de 13 sesiones que se ha dado en llamar “Los lunes del plan”.

La CHE plantea un recorrido por cada uno de los 25 temas importantes de la cuenca del Ebro sobre los que hay que tomar decisiones para actuar en el próximo sexenio 2028-2033. Se pueden consultar las sesiones realizadas e inscribirse en las que se puedan considerar más adecuadas a través de ESTE ENLACE.

COAGRET, por su parte va a ir contemplando algunos aspectos de este documento a información pública, e iremos analizando tema por tema hasta los 25 que se han decidido como Temas Importantes de la cuenca del Ebro.

Tema 01. Aplicación de la directiva de aguas de consumo humano

En este tema se plantea la aplicación de la Directiva (UE) 2020/2184, de 16 de diciembre y de su trasposición a la legislación española en el Real Decreto 3/2023, de 10 de enero. Tanto la Directiva como el Real Decreto plantean una serie de obligaciones para la administración hidrológica que son las que se proponen en el tema. 

En este aspecto hay poco que dilucidar puesto que la obligación legal está muy bien definida para cada uno de los agentes implicados, CHE, ayuntamientos y CCAA. 

LA CHE debe definir y poner a disposición de los gestores de los abastecimientos la geometría de las zonas de captación. Tiene unas obligaciones analíticas que han aumentado incluyendo contaminantes emergentes (17β-estradiol, nonilfenol, azotromicina, diclofenaco y a futuro, microplásticos) y debe realizar la evaluación y gestión del riesgo de las zonas de captación y actuar sobre los riesgos identificados. 

Los abastecimientos tienen otras obligaciones. Todo esto (incluidas las obligaciones de los operadores locales) tiene un coste de unos 706,8 M€

De acuerdo a la propuesta de la CHE, en casi todos los temas “se plantean varias alternativas de actuación, y finalmente se propone la selección de una de ellas”. Esto no es exactamente así ya que en alguno de los temas no se plantean alternativas de actuación y en otros se deja más de una alternativa sin descartar. Se cae, a nuestro entender en la irregularidad de hacer propuestas que no obedecen a la normativa y otras que excederían lo delimitado por estas. Las dos opciones deberían evitarse, por cuanto lo esperable de la administración es que se ciña estrictamente a las directrices establecidas.

Entendemos que este análisis de alternativas induce a error. En el caso de este tema, la alternativa 0 dice literalmente “Continuar con la normativa previa sinadaptación al nuevo RD 3/2023”. La alternativa 1 sugiere “Aplicar los requerimientos en un plazo más largo del expuesto”

Ambas propuestas parecen ser claramente ilegales, y aturde un poco ver como una administración se atreve a proponerlas. 

La alternativa 3 plantea objetivos más rigurosos en un plazo más corto del estricto actuando también sobre municipios de menos de 500 habitantes con un coste de 1.414 M€. y esto tampoco se entiende.

Visto el coste de ir más deprisa que lo previsto por la normativa, se elige la alternativa 2 que sugiere cumplir la ley al ritmo que la ley indica. Resulta un razonamiento enrevesado que parece destinado solo a ocupar espacio. 

Alguien podría calificar esta metodología de trabajo como una extraña pantomima que parecería ofende la inteligencia de la ciudadanía y desacreditar a quienes desde le Ministerio, plantearon la idea de proponer alternativas de acción sobre los Temas Importantes.

Tema 02. Retos en relación con las aguas residuales urbanas: nueva Directiva y Reglamento de Dominio Público Hidráulico

Este tema, relativo a las aguas residuales urbanas, también se plantea con el objetivo de aplicar nueva Directiva Europea de aguas residuales, la directiva (UE) 2024/3019, de 27 de noviembre que actualiza la ya vieja del año 1991. Esta Directiva plantea mejoras al exigir “el tratamiento secundario de vertidos de aglomeraciones urbanas más pequeñas (reducción del umbral de 2.000 a 1.000 habitantes equivalentes); la reducción de la contaminación por desbordamientos de las aguas de tormenta y la escorrentía urbana; los requisitos más estrictos para nutrientes en un mayor número de aglomeraciones urbanas (tratamiento terciario) y la reducción del vertido de los denominados micro-contaminantes, principalmente medicamentos y cosméticos (tratamiento cuaternario)”.

La nueva Directiva es muy exigente en medidas de tratamiento de aguas residuales y expone un calendario perfectamente definidos en función del tamaño de las aglomeraciones urbanas, que obliga a todas las administraciones, desde la central a la local, incluida la hidrológica. 

El presupuesto, con todavía muchas lagunas en cuanto al coste de algunas partidas, con facilidad superará los 1.000 M€ en los próximos 20 años.

Por eso se puede alcanzar el ridículo con las propuestas de alternativas, que como en el tema 1, incluye dos ilegales, una más exigente y con plazos más cortos (que ni se plantea valorar económicamente) y la que sugiere cumplir en los plazos establecidos que parecería la decisión correcta y ajustada a la legalidad sin necesidad de abrir escenarios irreales que solo pueden generar confusión.

Los beneficios de la aplicación de estas dos Directivas, la de aguas potables y la de residuales, son innegables, y va a exigir a todas las Autoridades Competentes responsables de su aplicación, Administración del Estado, CHE, CCAA y ayuntamientos un compromiso profundo con su aplicación.

Tema 03. Perímetros de protección para aguas de abastecimiento

Los “perímetros de protección se aplican a captaciones de agua, tanto superficial como subterránea, destinadas al consumo humano, con el fin de evitar su contaminación y garantizar su calidad. Se trata de un área en la que se imponen restricciones o prohibiciones a determinadas actividades que puedan suponer un riesgo para el recurso hídrico”. Es por lo tanto evidente la importancia de esta protección.

Los perímetros de protección se establecen en el Reglamento de la Planificación Hidrológica de 2007 y en el Reglamento del Dominio Público Hidráulico (RDPH) actualizado en 2023.

Sin embargo no se ha hecho mucho hasta ahora: solo dos perímetros de protección aprobados desde entonces y, al parecer, no hay intención de subir el ritmo.

Propuesta de alternativas: De nuevo la llamada alternativa 0 es ilegal y en consecuencia no es algo que ninguna administración ni pública ni privada debiera proponer. La opción 1, que es la propuesta por los redactores, supone establecer el perímetro de protección solo para 10 captaciones de abastecimiento de aguas subterráneas y ninguno en captaciones de aguas superficiales, donde solo se propone hacer un estudio piloto. El coste es bastante moderado, 0,825 M€.

La alternativa 2 (desechada sin dar razón alguna) propone establecer los perímetros de protección de todas las captaciones de aguas de abastecimiento (que es lo que dice el artículo 243ter del RDPH), tanto subterráneas como superficiales. Su coste se valora en 66,875 M€

Este es el tercer ejemplo en este documento de una propuesta de alternativas confusa (porque las llamadas alternativas no son tales), inane (porque ya está decidido de antemano), insensata (se propone no cumplir la ley) y holgazana (se pretende aparentar que se hace un estudio de alternativas cuando no hay ningún estudio detrás). 

En definitiva se percibe como una tomadura de pelo a los administrados. Y para demostrarlo vamos a proponer lo que sí podría ser alguna alternativa sobre las que decidir con un análisis real multifactorial: económico, social, ambiental, administrativo, etc.

Parece claro que la alternativa 1 se puede hacer: si hasta finales del 2026 se dice que se van a hacer 7 delimitaciones, no parece descabellado pensar que en los 6 años siguientes se pueden hacer 10 más. Hacer 1,6 delimitaciones al año no parece un ritmo agotador. Lo que no se explica es porqué no se pueden hacer 100 o 200 o más delimitaciones de perímetros de protección. Al ritmo planteado, para delimitar las 2569 captaciones registradas se necesitarían más de 900 años.

Visto este ritmo, un poco lento, se debería imponer una propuesta más audaz.

Si se considera que la llamada alternativa 2 no es viable, por algún tipo de razones que no pueden ser económicas (el coste es el 10% del del tema 1) ni sociales ni ambientales, se puede sugerir establecer perímetros en función de factores relevantes, como la importancia de los abastecimientos, el análisis de riesgos (ver el Tema 1), el número de habitantes abastecidos y otros elementos que puedan acotar la realización de esas delimitaciones y que justifiquen una cifra mayor que esa exigua propuesta de 10 captaciones de aguas subterráneas y ninguna de aguas superficiales.

Tema 04. Avanzar en la implantación de caudales máximos, caudales generadores y tasas de cambio

Las demandas agrícolas de agua son tan excesivas y desmesuradas que se hace necesario establecer unos Caudales mínimos ante el riesgo de que los ríos queden secos y no pueda sobrevivir la vida en ellos.

La gestión de las infraestructuras puede producir desembalses elevados fuera de los períodos donde serían naturales; por ello se hace necesario poner límites a esos desembalses para que no dañen los ecosistemas acuáticos. Eso serían los Caudales máximos.

Como las crecidas ordinarias son eliminadas o laminadas por la presencia de los embalses y con ellas desaparecen sus efectos beneficiosos en las masas de agua y la calidad de los ecosistemas acuáticos se hace necesario regular unos Caudales generadores o de crecida, aguas abajo de las infraestructuras de regulación.

La gestión de los embalses puede producir cambios muy bruscos de caudales. Esa rapidez, adaptada a los usos, convive mal con los ecosistemas que apenas soportan cambios tan bruscos. Por ello es necesario imponer a los gestores de las infraestructuras unas Tasas de cambio que moderen el impacto de esos cambios bruscos.

Parece lógico que la propuesta de caudales máximos, generadores y de tasas de cambio tengan en cuenta lo usos y la gestión de las infraestructuras. Pero el verdadero objetivo no es cumplir el Reglamento de Plan Hidrológico Nacional ni la Instrucción de Planificación Hidrológica, o facilitar el trabajo a los gestores de las infraestructuras, si no alcanzar el buen estado de las masas de agua y recuperar o intentar recuperar la viabilidad ecológica e hidromorfológia de los tramos fluviales afectado por los embalses.

En consecuencia y, a la luz de la limitaciones autoimpuestas en el estudio y la propuesta (algunas muy difíciles de entender como la limitación a una jornada laboral) debería hacerse un estudio del impacto de la aplicación de estos caudales máximos, generadores y tasas de cambio en el estado ecológico de los tramos afectados por embalses, y ver si efectivamente producen la mejora en los tramos y masas de agua que se les supone. 

En definitiva se trataría de una evaluación de la medida una vez puesta en marcha. Tampoco estaría de más probar algún otro tipo de propuesta, no tan limitada por la gestión de embalses, por ver si tiene un efecto mayor en el mejoramiento de las masas de agua.

Pensar que a nuestros ríos lo que mejor le conviene es fichar a las ocho horas es realmente extraño.

En la propuesta de alternativas llama la atención la escasa diferencia del coste calculado para la alternativa 1 (0,342 M€) y la 2 (0,4 M€). Sin embargo, esta segunda opción se excluye por “El resto de embalses, de menor tamaño, fue descartado en el estudio por no resultar viable dada su escasa capacidad de regulación y no contribuir a la mejora del estado de las masas de agua”.

Si los embalses pequeños mencionados no se incluyeron en el estudio, es algo atrevido afirmar que la implantación de estos caudales y tasas de cambio no tendrá efectos ambientales significativos.

Parece razonable, dado su escaso coste, aplicar por lo menos estos caudales y tasas de cambio a algunos embalses pequeños, y hacer un seguimiento que confirme o desmienta esa falta de relevancia ambiental. Hay que tener en cuenta que si los embalses son pequeños los ríos también lo son, y pequeños cambios pueden ser importantes. El beneficio, si la premisa utilizada resultase falsa, sería enorme y a un muy bajo coste.