Tema 18. Nuevos regadíos con financiación pública que se contemplarán en el plan hidrológico
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| Clik imagen. Informe Green Peace 2024 |
El Tema, comienza haciendo un balance de los nuevos regadíos ejecutados o en proceso de ejecución en el ciclo anterior de planificación. En total 63.176 ha con un coste de 912.8 Millones de €, con una inversión media por hectárea de 14.431€.
A continuación nos dicen que se ha pedido “a los departamentos de agricultura de las comunidades autónomas de la cuenca del Ebro que propongan aquellos proyectos de nuevas transformaciones en regadío que cumplan con los criterios de sostenibilidad para su incorporación en el plan hidrológico como regadíos con financiación pública”. El resultado es un cuadro con todas las solicitudes, que contempla 77.853 nuevas hectáreas de regadío, con dotaciones medias muy diferentes por comunidades, que van desde los 8.141 m3/ha año de Aragón a los 1500 o 1743 del Pais Vasco y La Rioja. Aunque faltan datos, el uso máximo de agua al año podría superar los 200 Hm³.
Después de esto, en el análisis de alternativas, se nos dice que la alternativa 0, que sería la de no establecer restricciones a las peticiones de nuevos regadíos supone 320.000 nuevas has. de regadío a un coste de 20.000€/ha, lo que suma unos 6.400 M€. Aunque sea sin restricciones a las peticiones, no se sabe de donde salen esas 320.000 nuevas has. ya .que las CCAA solo han pedido 77.853 ha.
La alternativa 1, con el mismo coste por hectárea, parece mucho más moderada, solo 6.000 has. por año, aunque suman 36.000 ha en el período de planificación, con un coste total de 720 M€.
Esta cantidad ya no se aleja tanto de lo solicitado por las CCAA; es un poco menos que la mitad. Suponiendo que éstas han inflado sus demandas esperando el recorte, todos (CCAA y CHE) darán la sensación de haber cedido para llegar a un acuerdo y todos contentos.
Los redactores se quitan de encima rápidamente sin ningún tipo de análisis la alternativa 2 “Alternativa 2. No incluir nuevas superficies de regadío”. Ni siquiera mencionan que su coste sería cero.
No hay ninguna obligación de ampliar nuevos regadíos en cada ciclo de planificación. Especialmente cuando quedan por concluir nada menor que el 71,5% de los nuevos regadíos planificados en el periodo anterior. Parece haber una obsesión enfermiza por ampliar los regadíos en un constante crescendo sin esperar siquiera a ver si los ya planificados se van a poder poner en marcha.
Desde COAGRET pensamos que en ningún sistemas de explotación hay agua suficiente para planificar más regadíos. Al contrario, harían bien los usuarios en reducir sus demandas y mejorar así la resiliencia del sistema para poder hacer frente a los riesgos que se plantean en un futuro próximo, tanto climáticos como geopolíticos.
A estas alturas de sobreexplotación de los recursos de la cuenca, pensamos que el proceso debería ser a la inversa de como se plantea. Anteponer las limitaciones a la propuesta de nuevas demandas
En el ETI se hace al revés, pidiendo a los agentes agrarios, especialmente CCAAs y comunidades de regantes que planteen sus demandas sin limites, y permitiendo crear así unas expectativas que luego se transforman en demandas llamadas “históricas”, en lloros y rasgado de vestiduras, en lamentos y apelaciones a la España despoblada y a la autarquía alimentaria. Todo basado en una falsa esperanza alentada por una mala planificación. Ni las CCAAs ni las comunidades de regantes están pensando en la sostenibilidad ambiental de la cuenca al plantear sus demandas. Razones políticas, de clientelismo, intereses económicos de grandes corporaciones o de fondos buitre, o la simple huida hacia delante de quienes han caído en la espiral deudora de la modernización. Todo menos plantearse si "voy a tener agua dentro de 10 años".
Sabemos que ni desde la CHE, ni mucho menos desde los estamentos de las autoridades agrarias, se quiere asumir que el regadío ha sobrepasado el tope que la cuenca puede asumir.
Los criterios planteados por la propia CHE, el Índice WEI+ (consumo de agua/recurso disponible) (pero con el objetivo de la UE 20% escasez, 40% grave escasez), la Garantía servida (demanda servida/demanda total) y la aportación no asignada en cada sistema de explotación (restando el caudal ecológico, aunque este criterio no discierne los caudales de las crecidas no utilizables) lo dejan muy claro.
Se planifica todo con un optimismo rayando en la insensatez. El caso que se menciona del embalse de Enciso, debería servir como enésimo aviso. Se construye un embalse justificado en unas aportaciones de 7 Hm3/año y resulta que una vez terminado, las aportaciones reales apenas llegan a la mitad. Habría por lo tanto que reducir a la mitad los nuevos regadíos planificados, esos nuevos regadíos que justificaron la construcción del embalse. Se oculta el "pequeño detalle" de que, en consecuencia, el coste será el doble para los agraciados, si es que queremos cumplir la ley y aplicar la recuperación de costes según la DMA. No olvidemos que el coste tampoco fue el presupuestado, sino casi el triple con arreglo al que se planificó la recuperación de costes. Naturalmente eso puede hacer inviables las explotaciones, pero a nadie parece importarle. También resulta que los impactos ambientales se duplican en relación a los posibles beneficios y por tanto, la justificación del embalse que orgullosamente pasó toda la tramitación administrativa y técnica, se tambalea sobre los pies de barro de la mala planificación.
UN RECORRIDO POR LOS CONFLICTOS DE LA CUENCA DEL EBRO

